miércoles, 29 de junio de 2011

Las "Tripas à moda do Porto" de D. Antonio

El motivo de este nutritivo comentario es la promesa que le hice hace unos días a D. Antonio, regente del Restaurante Maré-Baixa de Cais de Gaia, en Oporto.
Prometí hablar de las excelencias de las Tripas a moda do Porto de su pequeño y acogedor local, con su comedor de la primera planta presidido por un artículo de una revista brasileña cantando las exquisiteces del dichoso plato -aunque en realidad esto quiere ser un homenaje a este popular plato portugués, a toda Portugal por su buen y generoso hacer en la cocina y a todas la tripas del mundo si me apuráis. Tripas, callos, mondongo, menudo, pancita o como queramos llamarlas-.
Desde ya ni recuerdo cuándo, estos platillos, allá donde vaya, son como mi santo grial gastronómico, una búsqueda inagotable por el mundo de las distintas especialidades locales, regionales y nacionales.
En el caso de Oporto, hasta llegan a bautizar a los locales con el gentilicio de "Tripeiros". El plato tiene historia, tradición o leyenda. Surgen en su origen, cruzados, señores, guerras y conquistas, pero eso mejor lo podéis consultar en wikipedia o cualquier otra entrada en internet. Aquí quiero ir al grano. Esta preparación a base de callos, habas, cebollas, zanahorias y casquerías diversas: manos, orejas, chorizos, tocinos y un sinfín de añadidos a gusto de cada cocinero/a es absolutamente maravilloso. Sin duda de mis favoritos, con sólo dos o tres variedades que puedan competir a su nivel en mi particular ranking tripeiro. No resultan fuertes, en contra de lo que parece obvio, por lo que podréis disfrutarlas todo el año. Yo las degusté, con el apadrinamiento de Don Antonio, a más de treinta grados y os aseguro, salí tan campante del envite. Resultan más livianos que mis adorados callos castellanos y se asemejan mas a las especialidades mexicanas, como el menudo, aunque aquí, sustituyendo maiz por habas blancas. La ración, como todo lo de yantar en Portugal, muy generosa, ah! y además vienen con arroz blanco que escolta con frescura a sus majestades las Tripas.
Las preparan sólo sábados y domingos.

viernes, 15 de abril de 2011

La checa de la memoria

Hace unos días charlaba con un buen amigo -aventurero, pero lúcido en su pensamiento y honesto como pocas personas he conocido- acerca de la actualidad política de estas tierras. Hablábamos de cosas pequeñas, del municipio. Le decía a él, que llevaba mucho fuera de nuestra ciudad, que la gestión de los que ostentaban el poder en Gijón había cambiado positivamente la ciudad, independientemente de los desastres que hayan podido acontecer por esa misma gestión (y otros que los paisanos de a pie ni sabremos). Le confesaba que me espantaba la posibilidad de que la actual oposición solo se arrimara incluso! a ese poder, pero le platicaba, como dicen allá, como había cosas que me desagradaban mucho y alejaban a esos gestores de cualquier aplauso extra por mi parte. Me refiero al tema ideológico, sentimental, que parece se apodera de las personas, incluso las más moderadas aparentemente, pasando a comportarse de manera sectaria.

Me explicaba, mejor dicho, me explico ahora: en Gijón se eliminaron los nombres de lugares que fuesen referencia del anterior régimen. Lógico y acertado. También de las personas que no tuviesen la ideología de nuestros gobernantes izquierdistas: Fernández Ladreda, líder de la CEDA asturiana en la II república por ejemplo. En su lugar otra avenida principal: Pablo Iglesias, líder de otro partido político de la época llegó a nuestro callejero. También Dolores Ibarruri (a la que se atribuye la famosa frase en el Congreso que sentenció a Calvo Sotelo, el Rajoy de la época), Santiago Carrillo (como acaba de exponer Preston en su nuevo libro, responsable en gran medida de las matanzas de Paracuellos del Jarama, a pesar de las "infantiles mentiras de Carrillo para justificarse"), Carlos Marx, veraneante asiduo de nuestra ciudad supongo, y con estrechos vínculos familiares con Asturias, por lo que se le dió nombre a esta vía, creador además de una línea de pensamiento inspiradora de ideologías y actuaciones que sólo trajeron prosperidad, concordia y paz al mundo durante el último siglo... y así un largo etcétera.
En este sentido han hecho una ciudad a su medida, pero sólo a la de ellos, obviando (o algo peor) a ese cuarenta por ciento o más de personas que no tienen su ideología, ignorándolos por completo. ¿Tan difícil es buscar personajes de mayor consenso?. ¿Será que se acabaron los nombres de artistas, literatos, grandes hombres y mujeres de nuestra Historia?. Parece como si quisiesen ganar la guerra civil medio siglo después. Al hilo de esto le exponía a mi buen amigo el siguiente ejemplo: cuando se habla de nuestra guerra se mencionan las atrocidades cometidas por ambos bandos. Bueno, por los actos de estos políticos, sólo se habla de las cometidas por el bando insurrecto, y sí, se repite cada uno o dos años la dichosa frase "cometidas por ambos bandos". Pero yo, si fuese un extraterrestre llegado a nuestra tierra nunca sabría cuales son las atrocidades cometidas por el bando republicano. Sólo escucharía el mismo soniquete cada cierto tiempo "... por ambos bandos". Los homenajes, merecedísimos, de las víctimas de la represión franquista (represión posterior, puesto que Asturias estaba en zona
roja y aquí los que más sufrieron duarante la guerra fueron las personas "de derechas") se suceden constantemente, pero sigo sin ver, leer o conocer nada que recuerde las muertes de los asturianos del otro bando. ¿Concederían una subvención a una celebración de homenaje a los asesinados, como mi abuelo, en Santianes, cerca de Ribadesella?. Estoy seguro que no. Es más, lo calificarían probablemente de "provocación fascista". Y en Santianes murieron, aparte del párroco de Ribadesella, personas cuyo delito era ir a misa y llevar una vida de personas normales, pero de personas de derechas. Mi abuelo, que dejó el ejército acogiéndose a la Ley Hazaña, para cuidar a su mujer y tres niños pequeños, tenía una pequeña tienda de artículos de pesca. No quiso irse la víspera de su detención, como otros sí hicieron, hacia Portugal, porque pensaba que no tenía nada que temer, que las personas no podían ser tan malas. Lo tuvieron como a otros, cargando sacos de pescado en el puerto, a la vista de todo el mundo, antes de darles el paseíllo. Por eso cuando se exculpa a las autoridades republicanas, yo me pregunto, entonces toda esta gente, ¿qué eran?, ¿no eran "la República"?, pues ellos afirman lo contrario. Que los dirigentes no deseaban todo esto, supongo que no, o algunos sí, pero el bando republicano no lo formaban una docena de personas, sino todos aquellos que se identificaban con las ideologías promotoras de ese régimen y por ello sería deshonesto exculparles con frases biensonantes que hablan de defensa de la democracia (la URSS que anhelaban los comunistas -la mayor parte de los brigadistas internacionales incluídos- democracia!).

El propio Manuel Azaña, presidente de la República, describía así la situación en una carta privada:

"Creo que van más de 200 muertos y heridos desde que se formó el gobierno, y he perdido la cuenta de las poblaciones en que han quemado iglesias y conventos (...) Ahora vamos cuesta abajo, por la anarquía persistente en algunas provincias, por la taimada deslealtad de la política socialista en muchas partes, por las brutalidades de unos y otros, por la incapacidad de las autoridades, por los disparates que el «Frente Popular» está haciendo en casi todos los pueblos, por los despropósitos que empiezan a decir algunos diputados republicanos de la mayoría. No sé, en esta fecha, cómo vamos a dominar esto"

Con esto no quiero exculpar, ya lo he dicho, a los
nacionales de los crímenes cometidos. Y aunque estos crímenes, como señala Paul Preston en su último libro, fuesen el triple que los cometidos por los republicanos, no le quitan un ápice de horror a estos últimos. Al fin y al cabo, a los familiares de un asesinado quien les importa primero es su pariente asesinado, y en este caso, nunca recordado por la democracia de estos políticos locales y nacionales.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Espeluznante

En estos días he sabido que a Belén Esteban la llaman la "Princesa del Pueblo".
Se me ponen los pelos como escarpias de pensar que en nuestro entorno pueda haber personas (sin duda las hay, es pura estadística) que piensen así o que, al reclamo de los medios que ponen esto en circulación, tengan algún interés por algo relacionado con esperpentos como este.
Pero deben estar ahí: amigos, amigas, conocidas de amigos, novias o esposas de amigos, ¡familiares!. Si esto es "el Pueblo", yo, definitivamente, no tengo nada que ver con él...

lunes, 1 de noviembre de 2010

¿Alguien conoce algún restaurante chino en España?

Llevo tiempo con ganas de hacer algún comentario más frugal de los que habitualmente escribo en este blog. Así que por qué no hablar de algo mundano y rutinario como la comida.
A pesar de que quien me conoce probablemente sabe que mi cocina favorita es la india, la realidad es que cuando viajo a sitios como Londres, acabo comiendo en restaurantes chinos casi todos los días. Y encantado de la vida. No encuentro una cocina tan apetitosa y variada en ninguna otra carta. Bueno, probablemente la haya (¿Tailandia? y si, en España se puede comer muy bien...) pero, ¿dónde encuentro un cerdo tan delicioso como el cantonés a la barbacoa? -que ni el fogón más superlativo de Segovia supera en sabor para mi humilde gusto-. ¿Dónde unas verduras salteadas con sepia o unos platos de pasta en sopa tan absolutamente deleitadores?. Lo mismo encontraremos allá donde vayamos y haya una pequeña comunidad china. Sea Nueva York, Los Angeles o Bruselas. Vamos, en cualquier parte salvo... España. Aquí campan a sus anchas los rollitos de primavera, el arroz tres o mil! delicias y el maldito cerdo agridulce. ¿Dónde narices ha visto alguien a un chino comiendo estos inventos pseudoorientales para la península ibérica?. Ya me lo comentaron algunos conocidos que regentaron establecimientos de estos miméticos, con nombres rotundos que hacen referencia a Grandes Murallas, Grandes Chinas o la originalísima referencia a Hong-Kong. "Es que esto, más que comida china son platos al gusto de los españoles". La misma queja por parte de quien regresa de un viaje por China. Joder, que entienden estos por "gusto de los españoles", ¿tan distinto tenemos el paladar a los suecos o los holandeses?. Luego, si vamos a la carta, encontramos que todos parecen una fotocopia del primero que haya abierto en España -a lo mejor ese es el problema- pero como se lamentaba nuestro amigo Li, dueño de varios de estos restaurantes, el ofrecer auténtica comida china fué un fracaso para su primer restaurante en Madrid. Y perdió mucha pasta, que de eso se trata en el negocio a fin de cuentas. O sea que algo de culpa tenemos los locales.
Y es que estos chinos prefieren no arriesgar demasiado e ir a tiro fijo. En los tiempos del boom de estos restaurantes trabajaba en una agencia de publicidad y era gracioso como se iban pasando nuestra referencia los unos a los siguientes que abrían un local, yo era "el del periódico". Gracioso como todos los anuncios eran idénticos, al igual que sus Cartas... ¡Pero si hasta me encontré vajilla de uno en otro que acababa de inaugurar!.

Vamos que entre unos y otros, para comer un buen cerdo a la barbacoa cantonés me tengo que ir al extranjero. A no ser que alguien conozca algún auténtico chino y me lo diga, pues dicen que existen en Madrid o Bcna, pero yo aún no los he encontrado.

* Epílogo: ¿porqué todos los kebabs de España son idénticos y con el mismo sabor?. Todos cortados con trasquiladora, con ensalada que siempre es lechuga, tomate y cebolla exclusivamente y bañados en esa especie de ketchup a modo de salsa. Ni siquiera se les ocurre variar algo y tener pepino o guindillas para añadir. Y es que al igual que con los chinos, la gente joven se ha apoderado de estos chiringos y ¡se acabó!. Pensar que en una pequeña ciudad de Marruecos los dichosos kebabs tenían su propia personalidad y sabor en establecimientos separados por seis metros escasos, lo mismo en Grecia y no digamos en Turquía, de donde dicen provenir los platos que se sirven en los locales de aquí, casi siempre regentados por pakistaníes o bengalíes -no se os ocurra preguntar si tienen raki, a lo mejor os quieren traer una especie de yogur como me pasó una vez-.
Atrás quedó el tiempo en que aprovechaba cada visita a Madrid para poder comerme un kebab, pues no había en otros sitios. Ahora, he quedado hasta el gorro de estos bocadillos clónicos.

martes, 19 de octubre de 2010

Premios Príncipe de Asturias


Desde luego no quiero parecer antiespañol, poco patriota ni nada por el estilo, pero Ana Rosa Quintana acaba de decir en la tele que "los premios Príncipe de Asturias son ya en muchos sitios más prestigiosos que los Nobel". Y se queda tan ancha.
Puede que en Vetusta, Olloniego, Zaragoza o Madrid alguien lo pueda pensar, igual en casa de algunos de los premiados también, pero...
Vamos a ver: estos Premios no los conoce nadie en ninguna parte fuera de España. Por nadie entiendo gente de la calle, vamos, el pueblo. Aunque podríamos ir más lejos e incluir a gentes más ilustradas también.
Desde hace años no paramos de decir que son unos premios muy prestigiosos, los más tras los Nobel. Pero es que esto lo decimos nosotros, así a la remanguillé. ¿Cómo que prestigiosos?. No quiero ser cruel y recordar los comienzos en que la organización tuvo que hacer el paripé en la entrega, porque la Navratilova ni apareció ni mandó a nadie en su nombre. O Schumi, año tras año (premio a la carta!), diciendo que no vendría si se lo otorgaban, la última vez porque quería pasar tiempo con su bebé nacido recientemente. O los caseros premios a un Alonso que apenas empezaba a despuntar -pobre Fernando, vaya trago-, las selecciones de baloncesto y fútbol de España o Woody Allen porque tenía capricho con Oviedo. Y el dárselo a personajes famosos, caso de Arthur MIller por ejemplo, no garantiza un prestigio automático, ni siquiera relevancia mediática. En el mundo hay eventos a diario en los que se junta mucha gente importante y tampoco merecen esa relevancia periodística.
Seamos serios, hace no muchos años hicieron una encuesta entre jóvenes universitarios de iberoamérica que estudiaban en España, ojo, universitarios. Ni uno solo conocía los susodichos premios hasta que llegaron aquí y se lo habían dado a alguien de su pais. Es que estos premios no salen en la prensa de ningún sitio, ninguno, ni Europa, ni USA, ni en los medios de nuestros paises hermanos (salvo que el galardonado sea alguien popular y oriundo de esos paises).
Ahora con todo el lío que se está montando con la entrega del de deportes a la selección, que si voy, que si no, no hacen más que resaltar el prestigio y la seriedad de estos premios. Quieren niñas a la entrada, como si de un concierto de Estopa se tratase, gritando ¡Torres, Torres! o ¡Villa, Villa!. Vamos al nivel habitual de muchos de los jurados elegidos.
En resumen, que el calificar estos premios de prestigiosos es como si nosotros nos inventamos un premio de novela en la comunidad de vecinos y nos da por decir que son lo máximo tras el Planeta. Y nos quedamos tan anchos, como Ana Rosa.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

La Huelga

Hoy al salir de casa parecía un día festivo cualquiera. Lo único que desentonaba era el montón de hombres adultos ociosos con las manos en los bolsillos en cada esquina. Al llegar al centro de la ciudad los breves grupitos se convirtieron en rebaños de energúmenos que gritaban a la pobre empleada de un kiosco hasta que, aterrorizada, cerró las puertas del negocio. Un gran número de ellos parecían vestidos por el mismísimo modisto de jarrai con sus elegantes sudaderas negras, pañuelos y capuchas. Lo mismo al pasar frente a un juzgado en el que algunos funcionarios trabajaban normalmente. Uno de los más escuálidos bramó: "¡id bajando que luego venimos eh!, no te rías, no te rías! ". Auténtica poesía. No sé como se sentirían algunos en la Alemania del 38 o en la Venezuela del 2010 con sus grupos de defensa de la revolución bolivariana, pero me suena bastante a lo que sale en la tele.
Pero bueno, al fin y al cabo, desde que tengo uso de razón esto de los sindicatos y los piquetes ha sido así, son el Pueblo soberano que nos defiende del capital explotador, aunque por las pintas estoy un poco escéptico que estos vayan a crear alguna riqueza, no digo ya a sacarnos de la crisis.

martes, 31 de agosto de 2010

Los "otros" muertos de la Guerra Civil

Una vez escuché a un director de cine español, creo recordar que Fernando Trueba, responder a una -inesperada?- pregunta a propósito del estreno de una de sus películas, ambientada en los años de la Guerra Civil española. El entrevistador/a le preguntó porqué era que todos los films que se hacían sobre la guerra civil tenían por protagonistas (héroes que se diría en tiempos del hollywood de indios y vaqueros) a personas del bando republicano. La respuesta del director me pareció clara y honesta: "es que las películas del otro bando ya se hicieron durante 40 años". Cierto. O sea que antes estaban unos y ahora están "los otros". Lo único que no me encaja es ¿dónde está la reconciliación de la que tanto se habló durante todos estos años?. Ahora me explico porqué ofende cualquier monumento o simple mención a las víctimas del bando "nacional", aunque fuesen civiles, creyentes católicos, personas de derechas, mujeres o niños y aunque fuesen asesinadas incluso antes de julio de 1936. Al respecto del estado de las cosas me viene a la memoria algo tan alejado del barullo histórico-político de nuestra España como un programa de televisión sobre misterio. Se hablaba de una familia humilde asesinada durante la guerra civil, y que protagonizaba extrañas apariciones y otros sucesos inquietantes. Hasta casi el final del extenso reportaje no llegabas a la conclusión de que los habían asesinado "los rojos", porque en todo momento los investigadores omitían, cohibidos parecía, este detalle.
Esto es lo que hay amigos...

sábado, 19 de junio de 2010

Burkas Europe Ltd.


Estamos asistiendo de un tiempo hacía acá, a la exposición en los medios de comunicación y nuestra sociedad de la polémica sobre ciertas vestimentas islámicas -burka, niqab, hiyab- que parece que pueden verse a lo largo y ancho de esta Europa milenaria.
Dejando aparte polémicas y desencuentros sobre un tema que se dice es "complejo" voy a aportar mi reciente experiencia personal. Hace un mes más o menos me encontraba de visita en Londres. Cuando pululaba por la orilla sur del Támesis, entre callejuelas poco familiares y buscando un medio de regresar a zonas más céntricas, me subí a un autobús urbano (si, esos rojitos de dos pisos). Cuando nos acercábamos a St. John's Wood se subió una mujer (doy por hecho que lo era, no vamos a pensar retorcidamente) vestida completamente de negro, que sólo dejaba ver sus ojos. No estuvo demasiado tiempo en el Bus, tan sólo unas cuantas paradas, pero consiguió que me sintiera no incómodo, sino verdaderamente intranquilo. POR QUÉ? Bueno, era Londres, habían estallado bombas antes allí, precisamente en autobuses urbanos. Admito... mi estupidez? ignorancia? Seguro que alguien lo describirá así, pero el hecho es que yo, que he ido en autobuses y caminado por favelas en Brasil completamente solo, que he caminado por barrios periféricos de Ciudad de México, entre otras aventuras, nunca sentí allí la intranquilidad que ese oscuro atuendo trajo a mi cuerpo. Una vestimenta bajo la que parecía se podría llevar un arsenal como el de los Swat de aquella serie televisiva. Al parecer deberíamos ser llevados al paredón por sentirnos mal ante estas presencias -ojo! en Turquía o Marruecos no tuve esa sensación...-
Con este pequeño relato lo que quiero es traer la atención a ciertas imposiciones de nuestro tiempo para los que vivimos en occidente. Se hace dogma de muchas cosas que estoy seguro, a muchísimos de nosotros, no nos parecen tan claras o directamente son disidentes totalmente de nuestro pensamiento. Y se nos impone ese pensamiento único sin real derecho a la discrepancia, que no es politicamente correcta en los tiempos que corren. Por qué? Ha bajado Moisés con unos nuevos mandamientos de riguroso cumplimiento para los que vivimos aquí?